
En Valderredible podemos especular sobre las andanzas de primitivos homínidos como el homo antecessor y homo heidelbergensis dada su relativa cercanía a la Sierra de Atapuerca (menos de 100 km.) pero lo cierto es que hasta después de que se produjera el último cambio climático postglaciar, pasando de frío a templado, a partir del 8.000 aC, no hay pruebas de la ocupación humana en la zona.
Es ya en el Neolítico y Edad de Bronce donde aparecen las primeras manifestaciones de la actividad humana como por ejemplo las hachas planas de Salcedo, dólmen de La Cabaña en Sargentes de la Lora, menhir Lanchahincada de San Martín de Elines, pinturas y grabados del Abrigo del Cubular, ídolo de Ruanales, grabados en el entorno del Monte Hijedo, etc.
Aunque Valderredible no ha contado con suficientes investigaciones en yacimientos arqueológicos que permitan descifrar el enigma de sus primeros habitantes, en zonas próximas de Campoo se han ido conociendo algunos hallazgos que pudieran ser extrapolables a Valderredible. Como indica Alonso Gutiérrez Morillo en su trabajo “Arqueología prehistórica en Campoo”, durante las obras de la carretera Reinosa- La Lomba junto al río Hijar han ido apareciendo más de un centenar de toscos utensilios tallados que pudieran corresponder al Pleistoceno Medio (730.000-130.000 años a.C.).
Estos podrían ser los primeros indicios en la zona de Campoo que nos permitan plantear la hipótesis de que existieran asentamientos humanos que posiblemente corresponderían al homo heidelbergensis por la cronología y cercanía al Yacimiento de la Sima de los Huesos de Atapuerca. Correspondientes al Pleistoceno Superior (130.000 - 10.000 años a. C.) se han encontrado dos nuevos yacimientos asociados a terrazas cuaternarias más modernas posiblemente entre 115.000 y 75.000 años a. C. . A estos periodos podrían pertenecer los restos recuperados hasta ahora en las terrazas del Ebro en Nestares, junto al Hotel Fontibre. Son restos de artefactos tallados y los posibles restos de un hipopótamo.
Hasta hace unas décadas se creía que con los restos de homínidos encontrados ya se tenía casi resuelto el mapa de la evolución humana y que los nuevos descubrimientos irían completando el puzzle. Sin embargo, como indica Juan Luis Doménech, autor del libro “evolución regresiva del homo sapiens”, esto no ha sido así, y cada nuevo hueso encontrado ha añadido más confusión sobre las teorías existentes incrementándose los enigmas y haciendo que dichas teorías se tambaleen por todos los flancos. Existe también una gran descoordinación entre paleontología, arqueología, antropología, genética, biología molecular y su visión particular de las teorías evolutivas lo que añade todavía más confusión.
Han ido cuestionándose sucesivamente modelos como por ejemplo el "origen multiregional" y el "origen africano reciente" que no consiguen explicar el origen del hombre. La primera de estas teorías sostiene que la especie humana se vendría fraguando durante largo tiempo, unos dos millones de años, en diversas partes del mundo, a partir de las poblaciones de Homo erectus, aunque vinculadas entre sí, por intercambio génico. El segundo modelo sugiere que todas las poblaciones humanas modernas descienden de una misma población que surgiría en África, hace unos 150.000 años.
No han tenido tampoco más remedio que apartar al Neanderthal de nuestra ascendencia; también al Australopithecus y al Homo erectus. Además hay múltiples ejemplos de restos antiguos que resultan más avanzados que los más recientes. Por ejemplo los neandertales más antiguos de 100.000 a 200.000 años son más modernos que los neandertales de hace 50.000 años; Los Australopithecus más antiguos parecen más modernos que sus sucesores a juzgar por las huellas humanas de Laetoli de 3,6 millones de años (A. afarensis) y así sucesivamente.
Ahora que "El Origen de las Especies" de Darwin en su 150 aniversario goza de gran aceptación popular resulta que se encuentra en una profunda crisis científica y si bien sus teorías y las del olvidado Wallace supusieron un gran avance para la ciencia, hoy en día no pueden explicar muchos aspectos fundamentales de la evolución.
Como indica Juan Luis Doménech, a pesar del éxito abrumador de la teoría de la selección natural, nunca ha logrado imponerse por completo y de una forma clara. Crecen los partidarios de la idea de que la Teoría Sintética de la Evolución está incompleta y que sólo constituye una parte de la historia evolutiva.
Las evidencias muestran que en todas las líneas evolutivas existen claras señales de ciclos de progreso y regresión, y que se dan “saltos” repentinos entre distintos niveles de complejidad (como por ejemplo la aparición de las bacterias en la Tierra, los primeros “homínidos”, la autoorganización de la célula eucariota, la asombrosa explosión del Cámbrico y la súbita aparición de los complejos animales y vegetales) que tienen muy poco que ver con la pretendida actuación gradual de la selección natural sobre cambios al azar.
El caso del chimpacé es un sorprendente ejemplo más citado por Doménech : Mientras los paleontólogos sostienen que la separación hombre-chimpancé tuvo lugar hace más de 20 millones de años, la biología molecular dadas las escasas diferencias entre el ADN de ambas especies sugiere que la separación tuvo lugar hace menos de 4 millones de años, con lo que tendríamos antropomorfos que hubieran aparecido después de homínidos. Por otra parte la embriología sostiene que debido al hecho de que el feto y el bebé chimpancé se parece más al hombre que el chimpancé adulto, se venía admitiendo que el hombre proviene del bebé del chimpancé, el cual se estanca en una fase temprana de su desarrollo embrionario. Sin embargo es incapaz de explicar numerosos caracteres del hombre actual como las glándulas sudoríparas, la nariz prominente, los lóbulos de las orejas, la escasa vellosidad, la pequeña mandíbula, la musculatura facial, el largo tiempo de crianza, la invalidez de los bebés o la presencia de mentón (presente unicamente en el homo sapiens). Como destaca también Juan Luis Doménech, autor del libro “evolución regresiva del homo sapiens” cuya lectura recomendamos, ¡ aún no se han encontrado fósiles antiguos ni de gorilas ni de chimpancés !. Ya que hay quien vuelve a opinar que gorilas y chimpancés derivan (por involución) de los homínidos, cosa lógica por otro lado, si tenemos en cuenta que no existen fósiles antiguos de estas dos especies.
Otro ejemplo: los hallazgos de cráneos híbridos (con caracteres neandertales y sapiens) no puede explicarse suponiendo que sapiens deriva de neandertal, ya que las pruebas de ADN lo desmienten, pero sí suponiendo justo lo contrario: si admitieramos que todos los neandertales derivan de una forma moderna que existiría hace más de 400.000 años, las primeras segregaciones presentarían más cantidad de rasgos modernos que las últimas, que es justo lo que se observa. Es decir: el homo sapiens no evolucionó desde el neandertal, pero sí el neardental pudo evolucionar desde el homo sapiens.
Al igual que Darwing revolucionó la ciencia en su momento, sin duda el enigma de la evolución humana continúa y tendremos que ver todavía nuevos hallazgos que den un vuelco revolucionario a las teorias actuales. Seguiremos atentos a este apasionate tema que no está cerrado en absoluto.